Edmund Alleyn, dentro de mi taller, soy muchos

Por: Patricia Morales Betancourt

El Museo de Arte Contemporáneo de Montreal, ubicado en la Plaza de las Artes, Place des Arts, exhibe la muestra del artista quebequense, Edmund Alleyn, la primera retrospectiva de más de 60  obras durante 50  años, de 1950 hasta el año 2000, de producción artística. Un vanguardista, polifacético, interdisciplinario, controversial, rebelde y cronista actual del arte contemporáneo en Quebec. Pese a que murió en el año 2004, su obra es actual y aún no se le ha dado la talla internacional que merece, sobretodo dentro del mundo de los grandes del arte de la provincia de Quebec. Quizá, porque se ausentó durante el periodo de la revolución tranquila, desde los años 1955 hasta 1971, o por las múltiples personalidades artísticas que encarnó durante su periodo de producción. Alleyn experimentó durante el transcurso de su carrera una sucesión de rupturas plásticas que le permitieron, revelarse en contra de una clasificación de estilo y forma y más aún, de un sistema intelectual imperante y controlador. Cuando intentaban encasillarlo dentro de un pensamiento él cambiaba inmediatamente su forma de expresión y creaba una nueva producción. En 1963 encarnó un breve periodo donde desarrolló imágenes vagamente inspiradas en culturas autóctonas que posteriormente le marcarían sobre la individualidad del ser dentro de la sociedad, el aspecto deshumanizante de la tecnología y de los medios de comunicación en masa. Comprometido socialmente, amaba ser libre, puesto que la libertad es el único baluarte que define la expresión del ser.

La obra más relevante es L´Introscaphe I, elaborada y presentada en el Museo de Arte Moderno de Paris en 1970. Es una escultura con forma de un huevo gigante y las características de un submarino. Invita al espectador a que se meta adentro y que disfrute de una serie de videos.  El artista lo aísla, lo individualiza, y le hace sentir una experiencia exclusiva e irrepetible. Transporta al espectador sin desplazarlo a un mundo contemporáneo, lo sumerge, lo emerge y luego lo libera.

 Les Suite québécoise, 1973-1979, obras con tintes kitsch, cursis, trillados, un, estilo sin estilo, realizadas a partir de fotos de personas del diario, anónimas, aisladas, inmersas en el bullicio de tumultos y caídas de sol; evoluciona con su obra Índigo, exhibida en 1980. Alleyn, regresa a la individualidad del ser, sin puntos de referencia ni de espacios que le clasifiquen. Este cuestionamiento lo reimprime dentro de la serie Éphémérides, obra realizada entre 1998 y 2004.  Teniendo presente el significado de esta palabra, un hecho importante que marca nuestra historia y se recuerda por fecha y lugar dentro de un contexto determinado, el pasado en presente, incluye al espectador en un juego en que recrea la memoria y la transporta a partir de la imagen. El artista, impecable en su impronta, evalúa, hasta el último día de su muerte, la contemporaneidad de creación ilimitada y atemporal, y sumerge al individuo en el espacio y en el tiempo sin clasificarlo, invitando a nuevas generaciones de artistas a cuestionarse sobre el compromiso y el rol social que debe de representar a futuro.

Fotos: #1. Edmund Alleyn. #2.Quebec, Miami,  sacadas del libro: Edmund Alleyn, dans mon atelier, je suis plusieurs, Museo de Arte Contemporáneo de Montreal.

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