Festival de Flamenco en Montreal, Homenaje a Sonia del Río, del 10 al 17 de septiembre, 2016

Por: Patricia Morales Betancourt

Para iniciar este artículo tendríamos que comenzar por definir que es hommage, homenaje: demostración pública de admiración y respeto hacia una persona, y posteriormente el personaje a quien va dirigido: Sonia del Río. Además, cabe recordar que Montreal es una ciudad multiétnica, que reúne diferentes culturas y las funde en tejidos como rizomas, en que todos somos aportantes e importantes dentro de la construcción de una nueva sociedad, la de la inclusión, el respeto por la tradición y la propuesta contemporánea de la transformación, baluartes sin antecedentes enriquecedores e incluyentes.

Es difícil cuando hay tantos talentos reunidos hacer un resumen de un festival que se caracteriza por su profesionalismo, por la responsabilidad y la elección detallada de sus integrantes.

Sonia del Río, embajadora y pionera del flamenco, es una leyenda que ha inspirado con su aporte artístico a generaciones actuales, en formación e innovación. Es el ejemplo vívido de cómo obtener el éxito cuando se tiene carácter y claridad de objetivos. La artista, ha demostrado como una clase emergente puede lograr llegar a triunfar en una disciplina que ama y la siente propia siendo extranjera.  Esto es importante porque tres personas, Benoit Bigham, fundador y codirector, Caroline Planté, codirectora y directora artística y Kristin Molnar, asistente de la programación, pupilos y conocidos, desde la infancia, de la afamada Sonia del Río, fueron quienes tuvieron la brillante idea de homenajear en vida, un ícono del espectáculo y del flamenco, inspiración de nuevas generaciones que transmutan y le dan la categoría profesional que merece esta danza.

El flamenco definido por muchos como un lamento, como un sentimiento de dolor, un grito del alma que evoca historias de amor, exaltación, pérdidas, frustraciones, impotencia y fracasos por no retener al ser amado, y la entrega total y absoluta al sentimiento descarnado de la pasión, condiciones humanas extremas, se caracteriza por la fuerza, la música y la danza que se meten en la piel y lo transportan al alma.

Al escuchar el zapateo, al ritmo de los latidos del corazón, impregnando de vida al espectador, y al mirar los rostros pungidos de dolor de quienes lo interpretaron durante el festival, nos transportamos a España y comprendemos el motivo por el cual Sonia del Río decidió embarcarse, sola, sin dinero y sin apoyo, a una aventura: el flamenco.  Madame Monique Khouzam-Gendron y Pascale Garber lo explican claramente en la biografía que escribieron sobre Sonia del Río, Vivre ma vie et danser.

El Festival de Flamenco, en su quinta edición, agradeció a M. Yvon Dufour, M. Denis Coderre, Alcalde de Montreal; Dimitrios (Jim) Beis, miembro del comité ejecutivo de los deportes y los oficios y de las comunidades de diversos orígenes, alcalde de Pierrefonds, Roxboro; Michel Gamelin, director general de Desjardins, caja de versants de Mont Royal, y Antoine Geloso, presidente de Broue Alliance.

Caroline Planté, la hija del Rubio, guitarrista quebequense, personaje y pionero del flamenco en Montreal, fue el alma que presentó durante todo el festival a los participantes. Ella, una de las únicas mujeres, a nivel mundial, que interpreta la guitarra flamenca, dio un verdadero ejemplo a seguir principalmente por su sencillez, su humildad y su calidez.  Ella, de una creatividad detonante, visionaria y embajadora del espectáculo, será otro personaje que marcará la historia artística del Quebec y que difundirá su imagen a nivel internacional. Planté hizo que este evento fuera real. Este tipo de talentos, polivalentes, interdisciplinarios y profesionales hacen que estos festivales se materialicen y  se consoliden para continuar con otras ediciones futuras y la cultura multiétnica emergente se fortalezca. Estas iniciativas es necesario que se apoyen porque son los pilares de una nueva sociedad tolerante y respetuosa que retoma riquezas culturales milenarias y las importa y las expande localmente enriqueciendo la convivencia entre los inmigrantes y locales.

El programa comenzó el 11 de septiembre a las 11 de la mañana con un acercamiento de las familias flamencas. El 12, Alexandra Templier, interpretó los niños son inocentes, y el trío Camelo, con Carina Lorenzo como directora, percusión Éric Breton y la impecable interpretación dancística de Marie Andrée Cloutier que intercambiaba su instrumento musical, el bajo, concluyeron la velada. Al día siguiente, el 13 de septiembre, Ojos Claros, canto, guitarra, y danza sobre tablaos, presentó la primera parte del espectáculo. La segunda, Léa Touzé, una artista de gran presencia escénica, Domique Soulard, el guitarrista, Andy King, el trompetista y Éric Bréton el percusionista, presentaron una simbiosis de flamenco, bossa nova y jazz. El miércoles, 14 de septiembre, El bancalero, el cantaor, Fernando Gallego y el guitarrista José Vega, impregnaron la sala de euforia con la bailaora de flamenco quebequesa, Rossana Dion. La noche concluyó con el grupo Fin de Fiesta, y su espectáculo Audacia, en que la guitarra staccato, la flauta traversa, el zapateo y la percusión llenaron la tarima invitando al público a bailar flamenco. Estos eventos se presentaron en la sala Rossa.

El 15 de septiembre, en el teatro Rialto, fue la gran noche. Carolina Planté se presentó con su padre, el pionero del flamenco en Montreal, Marcel Planté, el Rubio, y otros artistas de renombre, de la vieja data que impulsaron el flamenco en Quebec e invitó nuevas voces contemporáneas que se camuflaron en una amalgama de identidades llena de música, danza y canto. Una fiesta y un himno al reencuentro y a la solidaridad. Sonia, la protagonista del evento, finalmente se presentó y compartió la presentación con gratitud y gran emoción.

En el teatro Outremont, el viernes 16 de septiembre a las 8 de la noche, en el primer acto, Caroline Planté, proyectó dos videos sobre el inicio de la carrera profesional de Sonia del Río, posteriormente Kristin Molnar le agradeció a la artista homenajeada la colaboración incondicional que siempre le dio. La autora del libro, Madame Khousam-Gendron recreó como se decidió escribir la biografía y finalmente el cónsul general de España, Antonio Bullón, resaltó, de manera emotiva, el trabajo de Sonia del Río.

En el segundo acto, Morceaux Choisis (pedazos elegidos), se presentó la compañía de danza, la Otra Orilla, en su décimo aniversario. Los directores artísticos de esta compañía, Myriam Allard y Hedi Graja, descrestaron al público con su impecable presentación en donde se conjugaron la técnica, la temática, y el flamenco contemporáneo. El talento de dos personajes que evocan obras plásticas de Picasso en la expresión de sus rostros y la gestualidad de sus cuerpos y el surrealismo de Dalí, en su vestuario. La propuesta incluyó video, teatro, danza, música, canto, una verdadera expresión artística que le dio la altura a la homenajeada por su aporte y la impronta del tiempo.

El último día se presentó el guitarrista José Manuel León, la reconocida cantaora Alicia Carrasco, la bailarina de flamenco Karen Lugo y el percusionista Ruven Ruppik, con su espectáculo, mujer Klórica. Otra presentación, sin igual, que dejó a todos con ganas de más.

Fotos de Patricia Morales:

 

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