Ma poule Mouillée, Grillades Urbaines Portugaises y Tony Alves, el emprendedor

Por: Patricia Morales Betancourt

Ma Poule Mouillée (Mi gallina mojada), asados urbanos portugueses, una empresa familiar ubicada sobre la esquina en que la calle Rachel se une con Boyer, se abrió oficialmente al público el 29 de julio de 2013, por el chef Tony Alves, quien siempre soñó con tener su propio negocio. Desde muy joven, comenzó a trabajar con su tío y memorizó durante años, el paso a paso de cómo dirigir un restaurante exitoso. Su especialidad son las salsas, elaboradas con los más finos y exquisitos ingredientes, con el verdadero sello que caracteriza su país natal, Portugal.

El negocio del Señor Alves nació de una tragedia. Él trabajaba en un restaurante que fue consumido por las llamas y al quedar cesante vio la oportunidad de crear su propia empresa. Pese a todos los riesgos, las deudas y afanes, vio una oportunidad de darle a su familia un futuro prometedor y generar empleo para más de 20 empleados en tan sólo tres años. Es un hombre minucioso al momento de escoger los ingredientes y la procedencia (todos son traídos directamente desde Portugal). Como buen portugués, conservó sus costumbres y las tradujo con autenticidad y respeto. Ma Poule Mouillée, pollo asado sobre carbón vegetal, garantiza en cada plato la calidad, el esmero y la responsabilidad para obtener sabores inigualables y lo principal, accesibles. Pero mejor que degustar este pollo, es la personalidad del señor Alves, quien se caracteriza por su calidez, su sencillez, su generosidad, la permanencia, su conocimiento, la experiencia, pero sobretodo, por el ambiente que ha creado entre sus trabajadores. Es un equipo que labora con jovialidad, alegría y un gran sentido de pertenencia. El producto es adictivo y la variedad que ofrece es exacta para cada paladar. No deja pasar por alto ningún detalle. El menú consta de pollo, sándwiches, ensaladas y poutines (plato típico de la región montrealesa), una fusión con los mejores ingredientes tanto canadienses como portugueses y una gran variedad de deliciosos postres y panes que complementan con escalopes de carne de cerdo y chorizos. Cada plato ha sido creado en nombre de personajes canadienses: Tremblay (exmandatario político), Le Louis Cyr (el hombre canadiense más fuerte del mundo), miembros de su familia: Combo Véronique (su hija), Ensalada Matilde (su señora esposa, con quien trabaja en llave) y él, Tony Alves y frases típicas portuguesas que despiertan el apetito y hacen sentir al usuario un pedacito de Portugal en pleno corazón del Plateau Mont-Royal, lugar en donde ha vivido desde hace muchos años.

El espacio es acogedor. Abre a las 8:00 de la mañana. Mariela Negret, su empleada cubana, recibe a los comensales con un cafesito, un chocolate espumoso o un café capuccino caliente y un postrecito de nata, aún tibio, recién salido del horno.

Joaquín, después de montar el arroz, las sopas, las salsas, corta rítmicamente las cebollas, los pimentones, la lechuga, los tomates y demás ingredientes para las ensaladas y frita las papas. Todos estos colores, olores y sonidos hacen de Ma Poule Mouillée un lugar de acogida. Sobre las paredes hay dibujos de sus empleados, hay frases cortas en portugués que transportan al cliente, reportajes y distinciones que valoran el esfuerzo y el riesgo, por excelencia, que le caracteriza en cada paso que dan.

Dentro del restaurante, dos empleados, Yosvani y su compañero, cortan el pollo, lo marinan con la salsa (de ahí el adjetivo mouillée, mojado) y Joaquín lo coloca dentro de parrillas que se cierran herméticamente y que deposita sobre un asador que tiene la capacidad de hacer 28 pollos simultáneamente. El carbón va dándole a estos productos un sabor inigualable al deshidratar la presa y entrar en contacto con él. Al mismo tiempo, van asando los chorizos y los escalopes.

Entretanto, Sergio, el panadero amasa, porciona, extiende, leuda, y hornea. Todo hecho a mano. Al momento de que el pan está listo, decora las vitrinas y se siente la presencia de unos panes y unos postres que complementan las otras cocciones y que provocan consumir a cualquier hora, solos o acompañados.

A las 11:00 am la clientela va llegando poco a poco seducida por el olor e hipnotizadas por el movimiento rotatorio de las parrillas sobre el carbón. Todos levitan, expresan gratitud con su mirada y fidelidad. Hay quienes sólo trabajan para tener un salario que les permita comer en Ma Poule Mouillée. Tony Alves se siente totalmente realizado por ofrecer unos productos de excelente calidad y nos recuerda que para triunfar en el campo de la restauración es necesario: la calidad, la cantidad y el precio.

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