La Grande Dégustation de Montréal, 2017

Por: Patricia Morales Betancourt

Este año, desde el 02 hasta el 04 noviembre, en la Place Bonaventure, 800, rue de la Gauchetiere, estación de Metro Bonaventure, línea naranja, se pueden disfrutar más de 2.000 bebidas, entre vinos frutales y de todo tipo de uvas, cervezas, espumantes y cocteles dedicado al Estado de Washington y la celebración de los 375 años de Montreal. Este es un espacio en donde 200 enólogos, destiladores, y cerveceros, venidos de todas partes del mundo, se reúnen con un público, de más de 15,000 personas, sediento de nuevas conquistas

Pese a que cada una de estas bebidas tiene su exclusividad y un tratamiento específico hubo concursos, como el Créons (creamos) para elegir el coctel emblemático de la provincia de Quebec, conferencias y animaciones ofrecidas por profesores del equipo Chacun Son Vin (Cada uno su vino).

Entre tantos expositores, Patricia Mejía, la directora de las ventas al exterior, de la bodega de vinos Caruso y Minini ubicada en la ciudad de Sicilia, nos recibió. Nos ilustró sobre los procesos y las exclusividades que ofrece una isla rodeada por el mar Jónico, el Mediterráneo y el Tirreno, en cuanto a la producción de vinos, Los agentes atmosféricos y la pasión de una mano de obra calificada, en la elaboración de productos naturales, que le hacen ser única y digna de mostrarse en todo el mundo. Este mercado quebequense los recibe porque son netamente europeos, por su territorialidad y por la curiosidad de dónde la bodega está ubicada.

La empresa nace en el año 2004 en la región de Sicilia, la principal isla italiana y la más grande del mediterráneo. Una tierra  bendita, asoleada, seca, con las cuatro estaciones suaves y con colinas que les da la calidad expuesta. El style, por estas condiciones tan favorables, les destaca entre otros por su color, textura, cuerpo y sabor. El señor Estéfano Caruso, propietario de viñedos por tradición, decidió continuar con el legado y con la uva que desde niño vio crecer. Actualmente distribuyen más de un millón doscientas botellas en más de 33 países y con una capacidad de llegar a 1.500.000.  Desean abrir mercado en China, Estados Unidos, y otros lugares que estén dispuestos a invertir en un buen vino.

Los vinos los venden alrededor de 17 dólares. Usan las uvas sachia y frappato, uvas autóctonas sicilianas. La empresa produce vinos de medio cuerpo, agradables al paladar por su acidez y sus notas. Estos vinos son secos, de periodo de fermentación tradicional, de una acidez única y con los minerales adecuados. Al tomarlos, puede saborearse la tierra de procedencia, sentir  el calor, la lucidez y la tradición.

La imagen de la empresa es sencilla. Dice, que para llegar más a la gente, se resalta el nombre de la uva por su exclusividad y calidad. Ellos tienen 6 vinos blancos y 8 tintos, vino mascala, en nombre a la tierra siciliana y aceite de oliva exclusivo.

El proceso para sacar el vino es un rito. La uva viene vendimiada de noche, se le quitan las hojas y las ramas. Las uvas se prensan para obtener el mosto, la materia prima de la fermentación. A los vinos rojos, se le deja la cáscara de la uva, a los vinos blancos no. Se prensan, se ubican en los silos donde se fermentan. Los vinos rojos se fermentan en barricas de madera, roble o acacia. Requieren más tiempo de maduración para poder controlar, endulzar y balancear los taninos, y hacerlos agradables al paladar. Los vinos blancos no tienen taninos y se les coloca en contenedores de acero.

Actualmente, para entrar al mercado, compiten con los precios. En Italia, se les penaliza por ser del sur ya que la cultura vinícola nace en el norte. Sin embargo, no se dan por vencidos y trabajan hace 20 años para reconquistar estos mercados.

Estos productos no se pueden llevar, por ahora, a Latino-América por los altos aranceles que tendrían que pagar. La bodega Caruso y Minini  no podría competir con los vinos que se producen en el sur, los chilenos, argentinos y uruguayos, porque éstos son más baratos y están exentos de sobre costos. Dice que  los latinos prefieren los jugos de frutas naturales y los licores a base de caña.

Sin embargo, busca que todos tengan la oportunidad de disfrutar del vino con alegría, en compañía y armonía. Ya que siempre hay un motivo para disfrutarlos.

Entonces, ¡que mejor ocasión que tomarse un vino siciliano en Montreal!

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s